mwc a world of anecdotes

Como sabéis, Barcelona es sede todos los febreros del más importante congreso mundial de telefonía móvil el MWC y nos llegan gentes de todo el mundo, de los lugares más insospechados…

MWC en la Fira de Barcelona

Llegan a una ciudad de la vieja Europa, mediterránea y llena de historia.  Recuerdo la perplejidad de un cliente que alquiló su apartamento en el Barrio Gótico.  El apartamento era una monada, totalmente reformado y decorado con muy buen gusto.  Nuestro amigo venía de oriente próximo, con sus desiertos, sus rascacielos último modelo, sus islas con forma de palmera… y claro, métete en lo que es el Barrio Gótico de Barcelona.  Pues un laberinto de calles estrechas, adoquinadas, mucha fachada de piedra y sol sólo en los pisos más altos.

Su reacción fue “explosiva” y había que convencerle en 30 segundos de que no se puede despreciar lo que no se conoce, pero ¿cómo explicarle a un saudí el concepto de gótico?.   No se me ocurrió otra cosa que repetirle muchas veces, con los ojos muy abiertos y moviendo mucho las manos a modo de ¡¡¡¿estoy poseída?!!!, las palabras “historia” “cultura” “herencia” y una vez más “gótico, gótico, gótico”.  Y funcionó.

Accedió a subir al apartamento y al final se quedó encantado con la casa, con su estancia en Barcelona y con la oportunidad que tuvo de conocer el mundo fuera de su burbuja de petro dólares.  Por cierto un saludo a nuestro calles de góticocliente, que ya se ha convertido en un fan de Barcelona y de bizFlats y con el que más de una vez nos reímos recordándo aquella su primera experiencia con nosotros.

¿Verdad que estamos hartos de oír a la gente decir eso de “a mi me encanta viajar…”? (¿ehh? Hala venga, ¡y se nos llena la boca!)  Pues viajar y hacerlo bien es difícil; complicado.

Requiere sentido común y sentido del humor y ya sabemos que ninguno de los dos abunda.  Requiere también ponerse lo que yo llamo “la capa de teflón” que es la dosis precisa de… “me va a resbalar todo lo que me agreda”.

Como nuestro amigo, que se dejó llevar por la primera impresión y sólo tuvo que tener la paciencia suficiente para darse cuenta de que poniéndose “la capa” y rascando un poquito dentro de si mismo, pudo encontrar en lo que no conocía o no entendía, algo con lo que empatizar.

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