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Entrar en este loft ha sido transportarse al soho neoyorquino, donde las antiguas fábricas del distrito del hierro fundido, se han reconvertido en fabulosos lofts que conservan el aire post industrial entre galerías de arte, boutiques, restaurantes exclusivos y yuppies.
El sistema de seguridad de entrada al loft ya dice mucho de lo que nos vamos a encontrar dentro. Una iluminación ambiente como de pista de baile... o de pasarela de moda, un conjunto de entretenimiento único con proyector y gran pantalla, sistema de sonido envolvente, Playstation 3, reproductor de Blu-Ray y TV por cable y arte moderno como elemento decorativo. En un rincón nos topamos con una antígua bicicleta, el tronco de un viejo árbol al otro lado que se lleva todas las miradas, pósters auténticos de viejas películas y hasta un casco de piloto que bien hubiera podido coronar la cabeza de Steve McQueen en Le Mans. Una barra de bar encierra una cocina de aspecto futurista con lo último en accesorios. Tras tomarnos un cóctail, pasamos al comedor. Un imponente sobre de cristal de 250 kilos de peso que descansa sobre una estructura de acero casi arquitectónica. El café, sale de nuestra propia Nespresso.
Cómodos sofás nos esperan para disfrutar de una proyección privada. La zona de dormitorio está separada del resto mediante mamparas de cristal ocultas detrás de dos telones teatrales. En esta zona, además de un sofá cama doble hay un despacho con un amplio escritorio y conexión wifi.
Espacio único y singular para vivir, reunirse, divertirse, presentarse y encontrarse... Detrás de esas puertas de cristal, a contraluz y con la música adecuada, no cuesta imaginarse a la Basinger frente al irresistible Rourke del 86, en el striptease más sensual de la historia del cine. Ven, vive tú propia historia de amor durante 9 semanas y media y mejora el final de la película.







