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El visado de nómada digital en España, en la práctica

El visado de nómada digital en España, en la práctica

A estas alturas todo el mundo sabe que España tiene un visado de nómada digital. Menos gente sabe cómo son en realidad los meses que van desde tomar la decisión hasta vivir aquí, y es justo en ese hueco donde se concentra casi todo el estrés.

Qué exige realmente el visado

Está pensado para quien trabaja en remoto: empleados de una empresa fuera de España o autónomos cuya cartera de clientes está mayoritariamente fuera del país. El listón de ingresos se sitúa en el 200 % del salario mínimo español, unos 2.850 euros al mes para un solicitante individual. Si viene con pareja o con hijos, el requisito sube, aunque no demasiado.

La cuestión fiscal

Si es usted trabajador por cuenta ajena y no autónomo, conviene preguntar a su asesor por el régimen de la Ley Beckham antes de presentar la solicitud, no después. Quienes cumplen los requisitos tributan a un tipo fijo del 24 % sobre los ingresos de hasta 600.000 euros, una diferencia nada menor frente a los tipos progresivos habituales en España. Hay que solicitarlo dentro de los seis meses siguientes al alta, así que es tanto una cuestión de plazos como de impuestos.

Los plazos

Si lo tramita en un consulado antes de venir, todo el proceso, desde la solicitud hasta tener la tarjeta en la mano, suele llevar de cuatro a seis meses. Si lo solicita desde España con otro permiso, puede ir más rápido: veinte días hábiles para la resolución principal, aunque la toma de huellas y la tarjeta física añaden varias semanas más. El visado se concede por un año si lo pide desde el extranjero y hasta por tres si lo pide desde España, y se renueva hasta un total de cinco años.

La parte de la que nadie le avisa

Llega la aprobación del visado, se compra el vuelo y entonces uno descubre que la mayoría de los propietarios de Barcelona quieren una nómina española, un avalista en España o un año de alquiler por adelantado antes de firmar nada, y un teletrabajador recién llegado no tiene nada de eso. Es la razón más habitual por la que una mudanza que sobre el papel parecía sencilla acaba convirtiéndose en seis semanas de estrés encadenando alquileres de corta estancia.

Dónde encaja Bizflats

Un piso amueblado que puede reservar por semanas o por meses, sin avalista, sin nómina y sin negociar fianzas, significa que puede aceptar la aprobación del visado y subirse a un avión en lugar de esperar a que cuadre un contrato de alquiler. La mayoría de los huéspedes en esta situación acaban ampliando una vez, a veces dos, mientras buscan algo a más largo plazo en sus propios términos y no contrarreloj.

Si el visado ya está concedido y el siguiente paso es Barcelona, es exactamente para esto para lo que estamos preparados.

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